La insulina es una hormona anabólica secretada por el páncreas que tiene importantes efectos a nivel celular; entre los cuales, uno de los más importantes es permitir la entrada de glucosa a las células para aprovecharlas como energía. Sin embargo, este proceso natural no siempre puede cumplirse correctamente dando lugar a enfermedades; una de ellas es la resistencia a la insulina, por ello, aquí te diremos cómo vencer la resistencia a la insulina.
¿Qué es la resistencia a la insulina?
Como mencionamos antes, la insulina es una hormona que tiene varios efectos sobre el organismo de carácter anabólico; es decir, que principalmente promueve la síntesis, su mayor efecto lo ejerce sobre el tejido adiposo. El cual, no es más que la grasa que tiene nuestro cuerpo almacenada en diferentes lugares; en este tejido, la insulina es capaz de inhibir la secreción de ácidos grasos libres y promover la síntesis de triglicéridos.
Por supuesto, la insulina también se encarga de permitir la entrada de glucosa a las células para que la empleen como combustible; para ello, esta hormona se une a receptores específicos de los grupos celulares llamados GLUP. De esta forma, es capaz garantizar los medios necesarios para el funcionamiento de ellas. Teniendo esto claro, la resistencia a la insulina es cuando estos procesos no ocurren como deberían; por lo cual, el cuerpo humano debe poner en marcha mecanismos de compensación como secretar más insulina.
Insulina: hormona anabólica
¿Cómo se produce la resistencia a la insulina?
La resistencia a la insulina tiene un importante componente genético, es decir, que puede pasar de una generación a otra. Por lo cual, se cree que en estos casos existe un defecto en la síntesis de la hormona insulina que no permite que ejerza su función correctamente en los tejidos; así como también, se atribuye el defecto a los receptores GLUP que expresan una menor sensibilidad a la insulina, por lo que requieren más cantidad para trabajar. Además de esto, existe la entidad llamada síndrome metabólico como causante de esta resistencia.
El sindroma metabólico es una alteración del metabolismo caracterizada por hipertensión arterial, obesidad central, resistencia a la insulina y dislipidemia. Básicamente, en este síndrome la sensibilidad a la insulina esta disminuida por varias razones; una de las más fuertes es la baja secreción de adiponectina. Que es una hormona secretada por el tejido adiposo cuya función es potenciar y aumentar la sensibilidad de los receptores por la insulina. Debido a esto, la resistencia existente crece y puede llegar a desarrollarse una diabetes de tipo 2.
El cuerpo humano en compensación por la resistencia a la insulina lo que hace es aumentar su síntesis y la cantidad que es secretada; de este modo, cuando existe una mayor cantidad de insulina en el torrente sanguíneo se puede lograr su efecto sobre las células. Sin embargo, esto a largo plazo tiene graves consecuencias para la salud; al promover enfermedades cardiovasculares, hipertensión y por supuesto la diabetes tipo 2.
El páncreas llega a un punto en el cual no puede producir una mayor cantidad de insulina para compensar la resistencia; por lo cual, sufre de agotamiento y comienza a trabajar de forma indebida produciendo insulina que no es útil. En consecuencia, los niveles de glicemia en sangre comienzan a elevarse y aparece la diabetes.
En primera instancia, esta diabetes podrá controlarse ayudando al cuerpo con hipoglucemiantes orales; pero como el páncreas seguirá trabajando hasta el cansancio, en etapas más tardías de la diabetes, no producirá más insulina. Es allí, cuando los diabéticos tipo 2 se convierten en insulino-requirientes.
¿Cómo puedo superar la resistencia a la insulina?
Aunque cueste creerlo, la resistencia a la insulina es muy común, alrededor de 80 millones de personas en Estados Unidos tienen esta condición. Por fortuna, no en todos los casos se desarrolla una diabetes tipo 2, debido a que toman medidas preventivas; son los cambios en el estilo de vida la única salida para vencer la resistencia la insulina. Aquí te daremos los mejores consejos:
¡El ejercicio es tu aliado!
Realizar ejercicio con bastante frecuencia es una de las mejores formas para hacer frente a la resistencia a la insulina. Primeramente, porque disminuyes la cantidad de grasa u obesidad central que causa o agrava esta condición. Además, al realizar actividad física constantemente, tu cuerpo aprovecha con más eficiencia la insulina; que será metabolizada a nivel celular y no permanecerá en tu sangre.
Despídete de los azúcares procesados
El azúcar procesado y los carbohidratos son el principal enemigo de las personas con diabetes o resistencia la insulina, por lo tanto debes dejarlo atrás. Quiere decir, que no podrás consumir bebidas gaseosas, golosinas, dulces, postres, entre otros. Bueno, si no quieres ser tan extremista, por lo menor reducir al máximo su consumo y al hacerlo que sea con total moderación.
¡No caigas en las tentaciones!
Sin lugar a duda, cambiar el estilo de vida es un proceso que requiere de paciencia, resistencia y fuerza de voluntad. Ya que, las tentaciones se presentan en cualquier parte, si aprendes a preverlas tendrás el mayor éxito. Por ello, planifica muy bien tus actividades y trata de surtirte de alimentos para hacerlas. Un ejemplo, si verás una película con tus amigos, en lugar de comprar golosinas, lleva tu propia merienda de frutas naturales, yogurt, etc. Así, no tendrás pretextos para consumir productos dañinos para tu salud.
Hidrátate bien
Mantenerse bien hidratado es otra de las técnicas importantes para reducir la resistencia a la insulina; ya que, se reduce el estado de estrés celular que puede existir ante una deshidratación, el cual contribuye a disminuir la sensibilidad de los receptores. Además, tener siempre a la mano una botella de agua evita caer en tentación con otras bebidas azucaradas; que además de cuidarnos de la resistencia a la insulina, también protege a la función de los riñones.
Agrega lo verde a tu dieta
Las frutas, verduras y vegetales verdes son excelentes para reducir la resistencia a la insulina debido a sus propiedades; son ricos en vitaminas, hierro, zinc, magnesio, entre otros minerales que promueven la sensibilidad de los receptores. Por ello, es recomendable consumir espinaca, berro, brócoli, lechuga, pepino, kiwi, entre otros; mientras más verde agregues a tu alimentación te sentirás mejor.
¡Súper-alimentos contra la resistencia a la insulina!
Además de los verdes, también existen otros alimentos o elementos naturales que son de gran utilidad para disminuir la resistencia. Por ejemplo, la infusión de jengibre por las mañanas puede reducir los niveles de glicemia hasta en un 10%. De forma similar, el extracto de hojas de olivo ejerce efectos muy similares a la metformina (hipoglucemiante oral) completamente natural.
Por otra parte, algunas especias fuertes como la cúrcuma tienen importantes efectos hipoglucemiantes para combatir la diabetes; al igual que la canela, con tan solo ¼ de cucharadita al día puede controlas los niveles de glicemia efectivamente. Por último, tenemos compuestos como la espirulina y la berberina; que son capaces de aumentar la sensibilidad de receptores por la insulina y bajar los niveles de glicemia en sangre respectivamente.
La resistencia a la insulina es una condición que aumenta el riesgo de padecer diabetes en gran medida. Por lo cual, es importante controlarla lo mejor posible para evitar que aparezca esta complicación. Además, esta resistencia se debe al síndrome metabólico y también a un componente genético. Afortunadamente, con cambios en el estilo de vida significativos se puede reducir y controlar esta resistencia por completo.
La diabetes es una de las enfermedades más temidas por las personas debido a su evolución y complicaciones. De hecho, es una de las principales enfermedades que causa morbilidad y mortalidad en el mundo; principalmente, porque afecta prácticamente el funcionamiento de todos los sistemas y órganos del cuerpo. Teniendo esto en cuenta, es muy importante conocer cómo prevenir la diabetes, hoy hablaremos al respecto.
Antes de hablar de prevención, es importante conocer qué es la diabetes y cómo se produce en el organismo. Básicamente, la diabetes es una enfermedad en la cual el cuerpo no puede aprovechar correctamente la glucosa; un azúcar que funciona como el principal combustible para el cuerpo y sobre todo el cerebro. Esto se debe a dos fenómenos, el primero es la ausencia o baja cantidad de insulina; la hormona que permite que la glucosa entre en las células y sea empleada.
De este modo, cuando no existe insulina o es insuficiente, esto se conoce como diabetes tipo 1, la cual es hereditaria y no prevenible. En cambio, cuando los niveles de insulina son normales o incluso elevados, esto indica que esta insulina es defectuosa; es decir, que por más que exista no cumple su función de permitir la entrada de glucosa a las células. Esto se conoce como diabetes tipo 2, completamente prevenible y estrechamente asociada al Síndrome Metabólico.
¿Qué es el Síndrome Metabólico?
Esta es una entidad patológica de la cual muy poco se habla, caracterizado por resistencia a la insulina, dislipidemia (Colesterol y Triglicéridos elevados en sangre) e hipertensión arterial. Aunque tiene una enorme importancia para prevenir la diabetes.
Debido a que, básicamente genera un desequilibrio hormonal producto del sobrepeso y exceso de grasa; lo cual, es capaz de causar resistencia a la insulina (es decir que no hace un buen efecto). Como consecuencia, se genera la muy popular pre-diabetes, que no es más que elevados niveles de glucosa en ayunas por efecto de esta resistencia.
De este modo, el síndrome metabólico es tan importante, que es lo que en realidad debe prevenirse para evitar la diabetes. El mismo, suele aparecer en personas con sobrepeso u obesas, cuya circunferencia abdominal es mayor de 94 cm en hombres; y más de 88 en mujeres, lo que indica un exceso de grasa central.
Dicha grasa, es capaz de generar radicales libres y se encarga de producir una hormona llamada adiponectina; la cual, tiene como función aumentar y mejorar el efecto de la insulina. Lamentablemente, cuando existe mucha grasa, el cuerpo inhibe la producción de adiponectina causando la resistencia a la insulina. Esto se debe, a que intenta inutilizar la insulina como combustible, para quemar el exceso de grasa. Además, se intensifica en personas fumadoras y con antecedentes familiares de diabetes tipo 2 o síndrome metabólico.
¿Qué debo hacer para prevenir estas patologías?
Ahora que tienes información muy importante sobre la diabetes y cómo se produce, puedes comenzar a prevenir. Por suerte, la prevención de esta enfermedad es realmente sencilla, siempre que se tengan las ganas de hacerlo; con tan solo lograr unos pequeños cambios en el estilo de vida se logran grandes resultados en su prevención. Principalmente, el objetivo es eliminar o evitar el síndrome metabólico, que es el inicio usual de la diabetes. Los siguientes consejos te serán útiles:
Controla efectivamente tu peso
La adiponectina es inversamente proporcional al Índice de Masa Corporal IMC, es decir, que mientras más alto, más riesgo. Por ende, el pilar fundamental para prevenir la diabetes es bajar de peso disminuyendo el IMC. Si no conoces tu IMC puedes calcularlo muy fácilmente con la estatura y el peso, existen muchas calculadoras en la web que lo hacen automáticamente. En concreto, lo ideal es perder el peso suficiente para tener un IMC menor de 25; siendo más de 30 el rango de obesidad.
Elimina el consumo de azúcar procesada
El azúcar procesado es el principal causante de diabetes, sobre todo porque puede resultar adictivo para muchos. Dicha azúcar se encuentra en grandes cantidades en las bebidas gaseosas, golosinas, postres, entre otros. Por ende, es vital lograr la reducción progresiva y posterior eliminación total de estos alimentos tan dañinos.
Aliméntate sanamente
La mejor forma de bajar de peso es mejorando la alimentación, para ello, puedes acudir a un nutricionista. Sino, también puedes comenzar integrando todos los grupos alimenticios en tu dieta, reduciendo considerablemente los carbohidratos, grasas y las azucares. En su lugar, comer más vegetales, fibra, proteína.
¡Comienza a moverte!
Otro de los factores de riesgo para la aparición de diabetes es el sedentarismo, es decir, la ausencia de ejercicio o actividad física. Quiere decir, que si quieres prevenir la diabetes tendrás que comenzar a ejercitarte por lo menos 3 veces por semana; puedes comenzar con caminatas y ejercicio leve hasta lograr un mejor estado físico a ir por más retos cada día. Se recomienda un mínimo de 30 minutos de ejercicio diario para ver resultados.
Abandona los malos hábitos
El peor enemigo para quienes deseas prevenir la diabetes es sin duda el cigarrillo, fumar no trae consigo nada bueno. Principalmente, porque el tabaco tiene la capacidad de generar radicales libres que contribuyen al mal funcionamiento de la insulina. Además que se asocia con la aparición de otras enfermedades como el cáncer; enfisema pulmonar, EPOC, entre otras.
¿Cuándo debo acudir al médico?
La rápida detección del síndrome metabólico o en su defecto la diabetes ya instaurada juega un papel fundamental para su control. Teniendo en cuenta que la diabetes mal controlada lleva a complicaciones muy serias; como insuficiencia renal, pie diabético, ceguera, enfermedades cardiovasculares e incluso afección cerebral. Por ello, es vital conocer cuándo se debe acudir al médico en presencia de signos y síntomas sospechosos como los siguientes:
Valor de glicemia en ayuna por encima de 100 menor a 140 (si es mayor puede indicar diabetes)
Sobre peso u obesidad con un IMC mayor de 27.5
Presentar Hipertensión Arterial.
Circunferencia abdominal mayor de 94 cm en hombres y 88 cm en mujeres.
Edad mayor a 45 años (aunque puede aparecer a cualquier edad)
Presencia de manchas en la piel como hiperpigmentación en zonas de pliegue como el cuello, ingle, ect (Acantosis Nigricans)
Ir muchas veces al baño a orinar durante el día (poliuria)
Tener hambre frecuentemente incluso luego de comer (polifagia)
Tener mucha sed constantemente (polidipsia)
Presentar triglicéridos elevados (más de 150 mg/dl) y reducción de colesterol HDL.
En conclusión, la diabetes tipo dos es una enfermedad posible de prevenir, modificando los factores de riesgo antes mencionados. En cambio, la diabetes tipo uno, que es meramente genética, no puede prevenirse ni predecirse, pues realmente es un enigma. Teniendo todo esto en cuenta, ya puedes trabajar en la prevención; también encontrar atención médica a tiempo para evitar complicaciones que alteren tu vida.
El término coronavirus hacer referencia a una gran familia de virus con cierta antigüedad que usualmente infecta a animales; concretamente, se les llama coronavirus porque están cubiertos con una cápsula similar a una corona. La cual, es capaz de conferirle resistencia al medio ambiente y una buena capacidad de adaptación. A lo largo de la historia, varios virus de esta familia han infectado a humanos; en la actualidad, se presenta la pandemia del coronavirus Covid-19, por ello, hablaremos sobre cómo saber si tengo coronavirus.
¿Covid-19?
Este es el nombre de la nueva cepa de coronavirus que está circulando en todo el mundo, la cual se originó en Wuhan China. Actualmente, se conoce que este virus infectaba únicamente a animales pero debido a las condiciones del mercado (donde apareció el primer caso); el cual presentaba gran cantidad de animales exóticos, poca higiene y hacinamiento.
Dicha cepa desarrollo una mutación que la convirtió en un virus infectante para los humanos; desarrollando un síndrome respiratorio agudo severo que puede ser mortal para los humanos. Ahora bien, los síntomas más predominantes (junto a sus porcentajes de frecuencia) del virus son los siguientes:
Fiebre (89%)
Tos seca (68%)
Cansancio o fatiga (38%)
Producción de esputo (34%)
Dificultad respiratoria (19%)
Dolor de garganta (14%)
Pérdida de olfato y gusto
Goteo nasal
Es importante mencionar que existen otros síntomas asociados al Covid-19 que son mucho menos frecuentes; como es el caso de la conjuntivitis y expectoración de sangre en 1% de casos, diarrea en 4% de casos, náuseas o vómito en 5% de los casos, escalofríos en 11% de los casos, dolor de cabeza en 14% de casos, dolor muscular y articular 15% de los casos.
Cabe destacar, que las personas infectadas pueden incluso no presentar ningún tipo de síntoma o hacerlo de forma leve; sin embargo, en todo ese tiempo son capaces de transmitir el virus silenciosamente a quienes los rodean. De hecho, este virus tiene un periodo de incubación (periodo sin síntomas posterior al contagio) de 15 días aproximadamente; por lo cual son 15 días que el afectado es infectante sin saberlo.
¿Qué debo tener en cuenta para sospechar de infección por coronavirus?
Actualmente, esta enfermedad se ha convertido en una pandemia, es decir, que se ha expandido a todo el mundo. Por lo cual, lo primero a tener en cuenta es si se ha estado en contacto con una persona infectada o población en riesgo. Por ejemplo, si has tenido contacto reciente con alguien infectado (Confirmado); antecedentes de viaje a países muy afectados como China, Italia, España y actualmente Estados Unidos. En los cuales, el número de casos es lo suficientemente elevado como para causar infección causal.
Lamentablemente, la enfermedad causada por el Covid-19 o coronavirus, no desarrolla síntomas patognomónicos; es decir, que no tiene un síntoma característico que permita diferenciarla del resfriado, gripe e incluso alergia.
Por lo tanto, la única forma de conocer con certeza si tienes coronavirus es hacerte la prueba diagnóstica; en la actualidad, existen kits rápidos de PCR que pueden emitir diagnóstico rápido. De este modo, si presentas los síntomas debes comunicarte con las autoridades sanitarias correspondientes; para que se dirijan tu domicilio y realicen las pruebas pertinentes.
Medidas de prevención
El Coronavirus Covid-19 tiene una mortalidad relativamente baja en comparación con otros de la familia; según la OMS, 80% de los pacientes infectados puede superar la enfermedad sin ningún tratamiento especial. Sin embargo, los ancianos y personas son enfermedades cardiacas, hipertensas, diabéticas o cualquier condición respiratoria; pueden desarrollar una neumonía severa que los lleva a la muerta, razón por la cual la prevención es VITAL. Para prevenirlo, las medidas más competentes son las siguientes:
Distanciamiento social, evitar contacto con otras personas y mantener 1,5 m de distancia.
Uso de barbijo, tapaboca o mascarilla (Quirúrgicas o tipo N95 de 3M, de tela NO) únicamente si presenta síntomas.
Lavado de manos constante con agua y jabón.
En su defecto, aplicar geles antibacteriales o antisépticos que contengan alcohol al 70%
Evitar saludo de manos, beso, abrazos, cualquier contacto físico.
Limpiar toda superficie con alcohol o cloro constantemente antes y después de tocarlas.
Al llegar a casa, dejar toda la ropa y zapatos fuera para lavarla inmediatamente.
Prendas que no puedan lavarse con constancia, exponerlas al sol directo por 12 horas.
Cumplir las medidas de cuarentena dictadas por los organismos de salud.
Cabe destacar, que en la actualidad no existe una vacuna eficiente para evitar la infección por este virus; así como también, no hay un tratamiento específico para el mismo, aunque se ha probado con éxito el uso de antiamarílicos (fiebre amarrilla) como cloroquina en conjunto con interferón gamma.
¿Qué otros coronavirus han afectado a la población?
Como mencionamos antes, en años anteriores se han producido otros brotes epidémicos a causa de coronavirus. En primer lugar, en el año 2002 en china ocurrió la epidemia por el coronavirus SARS-CoV; el cual causa síndrome respiratorio agudo severo y grave (dos formas) cobrando la vida de 700 (10% de los contagiados) personas y aproximadamente 8.000 contagios en 37 países. Por otra parte, el según brote fue del coronavirus MERS-CoV.
Este último, se originó en el medio oriente, a partir de los camellos, quienes resultaron ser el reservorio y medio de contagio. Concretamente, ocurrió en el año 2012, el primer caso fue conocido en Arabia Saudita. Dicho brote, registro 2400 infectados aproximadamente con un total de 800 fallecidos, lo que representa una mortalidad del 35%. Bastante elevada considerando que el SARS-CoV tiene una mortalidad del 10% y el Covid-19 registra una mortalidad del 2% hasta el momento.
En conclusión, el coronavirus Covid-19 es una enfermedad emergente con un alto grado de contagiosidad; ya que, se transmite a través del contacto con enfermos, secreciones respiratorias e incluso al tocar superficies contaminadas y luego nuestras mucosas (ojos, boca, cara). Debido a esto, es importante cumplir con las medidas de higiene para prevenirlo y evitar las complicaciones; ya que, en la actualidad se está demostrando que cualquier persona puede desarrollar enfermedad grave y morir.
Un ictus o también conocido como Evento Cerebrovascular (ECV) más allá de ser una patología propiamente; es una consecuencia producida por la existencia de otras enfermedades que son la causa directa.
Básicamente, sucede cuando se interrumpe el flujo sanguíneo cerebral u ocurre una hemorragia (derrame de sangre) en la cavidad craneal. Los ictus, son una de las principales causas de muerte; por ello, te indicaremos cómo reconocer un ictus y todo lo que debes saber al respecto.
¿Qué es un Ictus?
Para comenzar, es necesario aclarar de forma precisa qué es un ictus, aunque muchas personas lo saben; existen quienes lo desconocen, por lo cual para identificarlo concretamente tienen que manejar esta información. Como mencionamos antes, se trata de un síndrome neurológico consecuencia de enfermedades crónicas o no; en el cual, se produce una interrupción al flujo sanguíneo cerebral (isquemia cerebral) o existe una hemorragia cerebral por ruptura de un vaso sanguíneo.
Partiendo de este concepto, es evidente que existen varios tipos de ictus, cuya clasificación corresponde con el mecanismo que lo produce. Además, existe una tercera entidad que es importante conocer, ya que muchas veces se pasa por alto. A continuación, comentaremos a detalle los tipos de ictus con los que podemos toparnos en algún momento.
Ictus o ECV Isquémico
En este caso en particular, el mecanismo que produce la afección a nivel cerebral es una interrupción en el flujo sanguíneo. La cual, puede deberse a múltiples causas, pero de forma superficial podemos decir que es producto de trombos. Dichos trombos, son producidos en zonas alejadas del cerebro, bien sea por acumulación de grasa; o también por la formación de un coagulo que se desprende (embolización) viaja por el torrente sanguíneo y se enclava en un vaso sanguíneo más pequeño (usualmente cerebrales).
En este tipo de ictus en particular es importante mencionar que los síntomas aparecen de forma súbita e inesperada; la persona puede estar haciendo cualquier actividad o incluso estar dormida y ocurrir este evento. Además, su gravedad depende directamente del vaso sanguíneo que esté afectado en el cerebro; ya que, pueden ser vasos pequeños o alguna de las arterias cerebrales de gran calibre.
Ictus o ECV Hemorrágico
Como indica su nombre, esta entidad es producida por la existencia de una hemorragia activa en las estructuras cerebrales; esencialmente, se debe a la ruptura de un vaso sanguíneo encargado de irrigar (llevar sangre) a una zona concreta del cerebro. Esto puede deberse a varias causas, siendo las principales la existencia de hipertensión arterial sistémica de larga data; al igual que por la ruptura de un vaso sanguíneo anómalo o con aneurisma (dilatación anormal de la pared del vaso sanguíneo que la debilidad y puede romperse a elevada presión).
Particularmente, en este tipo de ictus pueden aparecer los síntomas tanto de forma súbita como en el anterior; o también progresivamente, esto dependerá directamente del calibre y cantidad de vasos sanguíneos que estén afectados. Por lo tanto, la detección temprana de los síntomas en este tipo en particular tiene gran valor; sobre todo, porque a pesar de ser raros, tienen una tasa de mortalidad mucho más elevada que el ictus isquémico.
Ictus o ECV isquémico transitorio
Por último, tenemos a una de las entidades más frecuentes y con gran importancia entre los eventos cerebrovasculares. Al igual que el Ictus isquémico descrito anteriormente, se produce por la interrupción del flujo sanguíneo cerebral; bien sea por tombros o émbolos que permanecen o se depositan en los vasos sanguíneos. En particular, este se caracteriza porque los síntomas son en ocasiones leves y desaparecen al cabo de 2 horas; por lo cual, las personas no suelen acudir a asistencia médica y comenten un grave error.
Debido a que, este tipo de Ictus aunque tiene muy buen pronóstico y los síntomas no permanecen por más de 24 horas; es un claro aviso de la existencia de un problema, por lo cual, la persona tiene riesgo latente de padecer un ictus isquémico de mayor severidad. En consecuencia, la asistencia médica y evaluación constante durante las 24 horas del evento es primordial; teniendo en cuenta que la isquemia posterior es muy frecuente.
¿Cuáles son las causas de ictus?
Por último, es muy importante conocer las causas de ictus para poner en alerta a aquellas personas que padezcan alguna de estas enfermedades. Sin embargo, solo haremos mención de las causas más frecuentes y el mecanismo productor que más se asocia.
Causas de ictus isquémico
Arterioesclerosis: es la acumulación de grasas o colesterol en las aterías que reduce su flujo y calibre. A su vez, estas placas pueden desprenderse y causar obstrucción que conlleve a un ictus isquémico.
Arritmias cardíacas: comúnmente la fibrilación auricular en la cual el corazón no puede contraerse correctamente; por lo cual se forman trombos que se desprender y causan ictus.
Cardiopatía dilatada e insuficiencia valvular: un corazón demasiado grande o con válvulas insuficientes produce coágulos que al desprenderse ocluyen el flujo sanguíneo.
Causas de ictus Hemorrágico
La hipertensión: es la principal causa por propiciar la ruptura de pequeños vasos sanguíneos por acción de las altas presiones; por ello, debe controlarse muy bien en los pacientes que lo padecen.
Traumatismos: golpes, caídas, contusiones de cualquier tipo a nivel de la cabeza pueden causar la ruptura de vasos sanguíneos.
Aneurismas: son vasos sanguíneos anormales cuya pared se encuentra dilatada y debilitada, los cuales pueden romperse espontáneamente y causar hemorragia.
¿Cómo reconocer un ictus?
Una vez que queda claro los diferentes tipos de ictus, ahora podemos comenzar a hablar sobre como reconocerlos. Afortunadamente, a pesar de que existen estas tres variantes, son signos y síntomas que se presentan son prácticamente los mismos. Únicamente, puede variar es el tiempo de aparición, bien sea súbita o progresiva como explicamos anteriormente. Ahora bien, enumeraremos los signos y síntomas más frecuentes.
1-Alteracion de la musculatura facial
El primero de los signos que ocurre muy comúnmente es la alteración de la musculatura facial o popularmente conocida como parálisis. Al ocurrir cualquiera de las entidades explicadas anteriormente, puede verse afectado un hemisferio cerebral; lo cual, produciría parálisis de los músculos faciales controlados por el mismo. En consecuencia, la persona no podrá sonreír y se desviará el rostro hacia un lado de la cara, el cual es el lado sano o no afectado.
2-Hipotonia muscular
De forma similar a lo anterior, otro signo importante es la pérdida de tono muscular en todo el lado afectado; esto se conoce como Hemiparesia, que no es más que la imposibilidad de movimiento de un lado del cuerpo. Para detectarlo, solo es necesario pedirle a la persona que levante ambos brazos al mismo tiempo; en caso de ictus, no podrá mover uno de ellos o quizás pueda moverlo pero no colocarlos al mismo nivel. Esto afecta tanto al brazo como la pierna del lado afectado.
3- Afasia o dificultad para comunicarse
El término Afasia, se refiere a la imposibilidad para hablar, articular palabras e incluso comprender lo que se está diciendo. Por ende, la persona afectada por un ictus puede que no logre decir palabras entendibles; también es posible que no diga palabras coherentes así como comprender lo que se está diciendo. Esto puede comprobarse solicitando que diga una frase o realice una acción simple, si no comprende o no lo logra se debe sospechar de ictus.
4- Alteraciones sensoriales
En lugar de describir cada síntoma específico vamos a agruparlos en un conjunto conocido como alteraciones sensoriales. En el cual, se presentan básicamente alteración de los sentidos del gusto, tacto, olfato y oído. Para describir un poco mejor lo que puede ocurrir en cada caso, hablaremos concretamente de cada uno.
Alteraciones visuales
En este caso, la persona afectada por un ictus puede presentar perdida de la visión completa de forma súbita según el grado de afección. También, puede ocurrir la pérdida de visión en un solo ojo e incluso de parte del campo visual. Por ejemplo, la persona podrá ver por un ojo solo del lado derecho o izquierdo, esto se conoce como hemianopsia.
Alteraciones del olfato y gusto
El sentido del olfato y el gusto comparten buena parte de las fibras nerviosas de conducción, por lo cual se ven afectados a la par. Un claro ejemplo de esto es que al comer algo con la nariz tapada no se logra percibir bien el sabor. Por ende, la persona puede experimentar tanto pérdida del olfato (Anosmia) como perdida del gusto. También, puede ocurrir que perciban olores y sabores que no existen o no han probado recientemente; usualmente son desagradables.
Alteraciones del oído
El sentido de la audición no se ve afectado con frecuencia, sin embargo, es importante conocer cómo puede suceder. Principalmente, puede ocurrir una pérdida parcial o total de la audición (Hipoacusia); así como también las personas afectadas pueden escuchar ruidos irreales como zumbidos, golpeteos, entre otros (Acufenos). Además, el oído al estar relacionado con el equilibrio, al afectarse ocurre perdida del mismo con la presencia de vértigo o mareos.
Alteraciones del tacto o sensibilidad
Por último, tenemos las alteraciones físicas más comunes como la pérdida de sensibilidad en todo el lado del cuerpo afectado; usualmente, se refiere a que la persona con ictus no podrá sentir estímulos como pellizcos, pinchazos, calor, frio, entre otros. Quiere decir, que esta abolida la función sensitiva superficial en estos casos.
Teniendo en cuenta todos estos signos y síntomas que pueden presentarse, es posible identificar rápidamente un ictus y recurrir a atención médica. Cabe destacar, que también puede aparecer dolor de cabeza intenso aunque no es frecuente. Ahora bien, es importante conocer qué se debe hacer ante estos casos.
Comprobación rápida de los síntomas
Para hacer una comprobación rápida de los síntomas anteriormente descritos se puede solicitar al paciente realizar varias acciones; colocaremos la información más concreta para actuar rápidamente:
Sonreír: si no puede hacerlo o se desvía el rostro a un lado indica ictus.
Alzar los brazos: si solo puede movilizar uno o parcialmente indica ictus.
Repetir una frase: si es imposible recordarla o articular las palabras indica ictus.
Si existe pérdida temporal de la conciencia más lo anterior.
Pérdida de visión total o parcial, pida al paciente que siga su dedo de un lado a otro e indique cuando no puede verlo.
Tape los ojos del paciente y acerque olores fuertes como café o alcohol, si no los identifica indica ictus.
Tape los ojos y proporcione al paciente un poco de azúcar o jugo de limón, si no siente el sabor puede sospechar ictus.
¿Qué hacer en caso de ictus?
En primer lugar, es de suma importancia tener en claro que las persona que presente los síntomas no puede ir al médico por su cuenta; quiere decir, que debe solicitar auxilio y traslado a un familiar, amigo o vecino, sobre todo por el riesgo de pérdida de conciencia y desorientación. Por lo tanto, en caso de ictus se debe solicitar atención médica llamando al número de emergencias 112; en el cual, solicitarán información sobre los síntomas y signos anteriormente nombrados, además de los antecedentes del paciente.
Si el operador lo considera, llamará inmediatamente al centro de salud más cercano para activar el código ictus. Que no es más que una serie de protocolos de asistencia en el que un equipo de salud se traslada al lugar donde se encuentra el enfermo; para así llevarlo al centro de salud siguiendo todas las medidas para estabilizarlo y garantizar su recuperación.
Mientras llega la ayuda, se debe colocar al paciente acostado de lado, para evitar la posible aspiración y ahogamiento con saliva o vómitos; desajustar la ropa lo mejor que se pueda y tener a la mano toda la documentación necesaria para identificarlo. Al tratarse de una emergencia, luego podrás preocuparte por llevar ropa y otros utensilios necesarios para su estancia hospitalaria.
Se debe acudir a asistencia médica lo antes posible, ya que durante las primeras 4 horas de ocurrido el evento hay mejor pronóstico; posterior a los 4 horas es más difícil el tratamiento y puede haber secuelas. Superadas las 8 horas, ya el pronóstico del paciente es reservado y es un hecho que existirán consecuencias o incluso la muerte.
¿Cómo prevenir un ictus?
El ictus es sin duda un problema de salud grave que puede prevenirse tomando las conductas adecuadas. En primer lugar, es importante saber que afecta mayormente a las mujeres y juega un papel importante la edad. Existe mucha discrepancia al respecto, pero es posible sufrir de un ictus a cualquier edad; aunque la frecuencia aumenta en mayores de 55 años. Todo esto puede evitarse trabajando en los factores de riesgo modificables:
Dieta balanceada con bajo consumo de grasas.
Evitar el consumo excesivo de sal que causa hipertensión.
No fumar, pues causa hipertensión y acumulación de grasa en las arterias (Arterioesclerosis).
Realizar actividad física con frecuencia (Consulte a su médico en caso de patología cardiaca).
Si es hipertenso, controlar debidamente la presión con medicamentos (acuda al médico).
Perder peso, si sufre de obesidad esto ayudará en muchos aspectos.
Controlar el colesterol comiendo bajo en grasa o con medicación (acuda al médico).
Por otro lado, existen factores de riesgo no modificables que deben poner en alerta para reducir aún más los nombrados anteriormente. En primer lugar, tenemos la edad, personas mayores de 55 años e hipertensas tienen mayor riesgo. El sexo y raza también son condicionantes, los ictus son más frecuentes en mujeres, la raza afroamericana es también más propensa. De igual modo el factor herencia, si algún familiar directo ha sufrido ictus esto es una alerta muy importante.
Finalmente, es un hecho que es de suma importancia saber cómo reconocer un ictus para salvar la vida de una persona; al ser un síndrome frecuente, esta información debe ser conocida por todos. Principalmente, porque la detección rápida permite la atención médica inmediata y reduce el riesgo de muerte y secuelas.
La fiebre es uno de los síntomas principales de gran cantidad de enfermedades, puede ser viral, bacteriana o sistémica. En realidad, es una respuesta fisiológica que ocurre en nuestro organismo posterior a una reacción de inflamatoria brusca; que puede perpetuarse por acción de sustancias producidas por bacterias y virus llamadas pirógenos.
En cualquier caso, la fiebre debe combatirse lo más rápido posible, por ello te diremos qué debes hacer para bajar la fiebre.
¡La medicina es nuestra aliada!
Sin duda alguna, la administración de antipiréticos es una de las primeras cosas que debemos hacer para bajar la fiebre.
Por suerte, este tipo de medicina es realmente fácil de encontrar, pues en todos los hogares hay al menos un blíster. Por regla general, los antipiréticos deben administrarse cada 4 a 6 horas y en dosis ajustadas al organismo; es decir, no puede ser la misma cantidad para un niño que un adulto ¡Cuidado!
Además, el efecto de las medicinas no es inmediato, así que para lograr un descenso más rápido es necesario aplicar otras técnicas. En efecto, la fiebre es un desequilibrio en la regulación interna de nuestra temperatura; así que es necesario recurrir a los medios físicos para bajar la temperatura rápidamente, entre los cuales tenemos:
Frotar el cuerpo con compresas
de agua para estimular la sudoración
Darse un baño con agua en
temperatura ambiente (puede ser fría en
caso de emergencia o temperaturas muy altas)
Exponerse al aire, es decir,
evitar el uso de mantas o suéteres.
Colocar una toalla o compresa
de agua fría en la frente
Beber agua fría
¿Qué cuidados debo tomar?
En casos agudos de fiebre existen ciertas
medidas a considerar, principalmente reconocer cuando es una emergencia.
Esencialmente, la fiebre como tal existe cuando la temperatura supera los 38,5
grados centígrados (C°); aunque la temperatura normal habitual es de 37 a 37,5
C° valores por encima de estos pero por debajo de 38,5 C° se consideran
febrícula. En este caso, la administración de antipiréticos orales es más que
suficiente.
Si la temperatura aumenta por encima de 39 C° ya es necesario recurrir a todos los medios mencionados para combatir el alza térmica; sobre todo, porque en el caso de los niños, las temperaturas elevadas pueden producir convulsiones. Por otra parte, en caso de una temperatura por encima de 41 C° ya hablamos de una hipertermia; que puede ser debida a un golpe de calor, es ese caso hay que acudir a un médico URGENTE, aunque en todos los casos debe acudirse.
A pesar del grado de temperatura, es muy importante que la persona afectada se mantenga muy bien hidratada. Debido a que, al presentarse fiebre el cuerpo elimina grandes cantidades de líquido a través de la transpiración. Por lo tanto, debe consumir abundante líquido por vía oral hasta que se reduzca la temperatura; de ser posible, puede administrarse suero oral para lograr mejores resultados.
Finalmente, la fiebre es un síntoma de enfermedad muy común, que por sí misma no ofrece datos diagnósticos. Sin embargo, si no es atacada correctamente puede producir complicaciones muy graves a largo plazo; como es el caso de las convulsiones en niños, deshidratación, shock e incluso la muerte. Por ende, es importante seguir estas medidas y siempre acudir a atención médica pertinente.
El hígado es uno de los órganos más importantes del ser
humano y antes de empezar con las buenas prácticas para tener un hígado limpio,
quiero hacer un pequeño resumen de sus principales funciones para que
entendamos la importancia de tener un Hígado 100% sano
El hígado es el filtro de nuestro cuerpo.
Es el encargado de recoger y eliminar las toxinas que ingerimos a través de nuestra
alimentación.
Sintetiza (descompone) los alimentos que
ingerimos y los convierte en glucosa y aminoácidos esenciales para nuestro
funcionamiento.
Guarda reservas de azúcar para que el
cuerpo pueda usarla como energía cuando lo crea necesario.
Almacena también vitaminas y minerales.
Ahora te puedes hacer una idea de lo importante que es este órgano
para nuestro buen funcionamiento.
La alimentación juega un papel importante en su buen
funcionamiento porque al fin y al cabo es el órgano principal del sistema digestivo.
Llevando una dieta equilibrada, aseguramos que nuestro hígado
pueda mantenerse sano y funcionar al 100% de su capacidad
Toma nota de las recomendaciones alimentarias para
tener un Hígado sano:
Alimentos diuréticos
Los alimentos con gran contenido de agua en su composición
son ideales para la limpieza del hígado. Aumentan la frecuencia de las micciones,
permitiendo el desecho del exceso de toxinas a través de la orina.
Algunos de estos alimentos recomendados son el pepino, los espárragos,
la alcachofa.
Estos alimentos también puedes incrementar el flujo de bilis
ayudando a la digestión y a la descomposición de las grasas en ácidos grasos.
Vegetales de hojas verdes
Tienen gran cantidad de potasio que ayuda a fortalecer el hígado
y evitar daños hepáticos. Adicionalmente, estimulan la producción de enzimas
digestivas, lo que hace que nos sintamos menos pesados después de comer
Grasas Insaturadas
Alimentos como el aguacate, los frutos secos y las nueces
ayudan al hígado en su proceso de descomposición de grasas, en ácidos grasos
esenciales para la energía y la concentración.
También, estimulan la producción de glutatión, una proteína encargada de proteger nuestras células tejidos y órganos, especialmente el hígado.
La manzana
Esta fruta es rica en pectina, una fibra que al unirse con
el azúcar y los ácidos de la manzana forman un gel encargado de absorber los
jugos segregados por el hígado y facilitando nuestra digestión.
Las Frutas
Están llenas de vitaminas y antioxidantes que ayudan a
limpiar el hígado.
También tienen fructosa, combustible esencial del cuerpo,
logrado a través de la descomposición de los azucares en el hígado.
Lecitina
Este producto natural incrementa los niveles de ácidos
biliares, mejora la regulación de la glucosa en sangre y disminuye el hígado
graso.
El Cardo Mariano
Es una planta medicinal de la cuál solo se usa la semilla
para el consumo humano. Es capaz de proteger al hígado al tiempo que lo
regenera.
Es usado normalmente para eliminar el exceso de toxinas
provocadas por el alcohol
Por último, mejora el proceso digestivo reduciendo los gases
del tubo digestivo.
Ingesta de agua
El aumento en la cantidad de agua que consumimos puede
ayudar significativamente al hígado recogiendo el exceso de toxinas y expulsándolas
a través de la orina
Señales que indican que nuestro hígado
funciona de forma correcta
Salud de la piel y el pelo: El buen funcionamiento
del hígado se refleja en el estado de la piel y el pelo. Si notas mejoras es
porque tu dieta desintoxicante está dando resultados.
La perdida de peso: El hígado es el responsable
de las reservas de energía, el exceso, lo deposita en forma de grasa en tu
cuerpo. Un hígado sano no funciona con excedentes. Notarás que pierdes peso si
mejorar tu alimentación
El color de la orina: Cuando aumentamos
la ingesta de alimentos ricos en vitaminas y minerales junto con la ingesta de
agua, rápidamente notaremos como nuestra orina consigue un color mucho mas
claro y un olor mucho más leve.
Aumento de energía: Cuando mejoramos
nuestra alimentación y la salud de nuestro hígado, es muy común experimentar un
aumento de energía.
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