por Daniela Azuaje | Psicología
El hombre es un ser social por naturaleza, necesitamos interactuar con otros para realizar la mayoría de nuestras actividades diarias; sin embargo, hay una gran diferencia entre ser social y ser sociable. Ser sociable es la disposición a generar relaciones interpersonales, ser sociable produce satisfacción para algunas personas y se sienten bien cuando están rodeado de ellas.
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Ahora bien, no todas las personas son sociables, de hecho, cada quien tendrá sus propias formas o reglas para relacionarse con los demás. Algunos compartirán formas similares para relacionarse, mientras que otros desarrollaran una apatía de forma consciente para evitar cualquier tipo de sociabilidad. A este último tipo de personas se les considera asocial y precisamente de eso estaremos hablando hoy.
¿Qué Define a un Asocial?
Una persona asocial es aquella que de forma consciente no se integra en la sociedad y evita seguir las formas o normas convencionales. Es una elección voluntaria y personal de excluirse. Este tipo de personas carece de interés por relacionarse y prefieren estar o hacer sus actividades en solitario.
Mientras investigo sobre ser asocial, me doy cuenta de que yo tengo ciertas características asociales (esta es la parte en donde me llevo ambas manos a la cara). A ver, me explico, mi nivel de sociabilidad es medio-alto, tiene que serlo porque para estar en el medio del baile, serán necesarias las RRPP frecuentemente. Sin embargo, existen situaciones en las que deliberadamente elijo estar sola o excluirme de algunos convencionalismos sociales. Creo que más que ser asocial, tal vez es querer tiempo para mí misma. Entonces, mientras descubro mi nivel de asociabilidad, vamos a estudiar las características que definen a una persona asocial.
Características de una Persona Asocial
Considerando que ser asocial es un comportamiento que se hace de manera consciente, se puede inferir que el entorno, traumas y la familia pueden haber influido en la conducta asocial. Por ejemplo, si la persona vive o vivió en un lugar de alto riesgo que le representa una amenaza a su seguridad o incluso a su vida, si sufrió abandonos en la infancia o si la ausencia de interrelaciones familiares fueron más comunes de lo normal. Todos estos indicadores nos darán pistas del por qué alguien decide aislarse. Veamos con detalle algunas características.
- Detestan los espacios con multitudes o aglomeraciones. Te confieso que esto me pasa y mucho. No me gusta para nada estar en grandes concentraciones de personas, de hecho evito ir a conciertos para no exponerme a esa situación.
- Son personas introvertidas. Realmente se les dificulta socializar, hablar en público y acercarse a otras personas.
- Odian las visitas. Disfrutan de su tiempo a solas, no les gusta que otras personas invadan su espacio personal.
- Están fuera de las redes sociales. Suelen ser personas que no disfrutan la interacción con otras personas, tampoco les gusta exponer su vida privada. Las redes sociales suelen ser difíciles de entender para las personas con dificultad para socializar.
- Evitan el contacto físico. No necesariamente les desagrada, pero de nuevo lo pueden sentir como una invasión de su espacio. No se sienten cómodos con las demostraciones excesivas de cariño entre dos o más personas.
- Son indiferentes ante los sentimientos de otras personas. La empatía es un tema difícil, y para estas personas es aún más complejo. Pero no te preocupes, el truco es escuchar y se puede desarrollar la empatía para conectar con otras personas.
- Son muy reservados y no comparten información sobre sí mismos.
Seguramente sabes quién es Sheldon Cooper, el famoso personaje de “The Big Bang Theory”, bueno resulta que esas conductas asociales lo describen a la perfección, la única diferencia es que en tv se ve todo muy cómico, pero en la vida real eso podría representar algo de incomodidad e incomprensión por parte de otros. Si sientes que puedes y quieres mejorar tus destrezas para relacionarte con otros, aquí te dejo unos tips
Cómo ser más Sociable
Si quieres aprender a socializar y tener mayores destrezas comunicándote con otras personas, los siguientes consejos pueden ser de mucha ayuda, intenta ponerlos en práctica y veras como, poco a poco, tus relaciones sociales pueden ir mejorando. Ser social es una destreza que se puede aprender y tú también puedes lograrlo.
Ve a tu Propio Ritmo
Evita presionarte, si sientes que estar con muchas personas te intimida, tal vez puedas comenzar por estar en reuniones sociales más pequeñas y de allí puedes ir trabajando.
Acepta Invitaciones
Evita rechazarlas impulsivamente. Agradece la invitación y evalúa qué tan cómodo estarás con la situación y luego anímate a ir.
Acércate a personas con intereses similares a los tuyos
Si hablar con otras personas es difícil para ti, imagínate hablar de temas de lo que nada sabe y no tienes ningún interés. Es mucho más sencillo acercarte a personas que compartan tus intereses, seguro tendrán muchos temas de conversación.
Por ejemplo, si tienes interés por la música, intenta conversas con otra persona que también disfrute de la música. Veras como la conversación fluye de manera natural.
Incursiona en las Redes Sociales
Las redes sociales son una plataforma para interactuar con otras personas, sin embargo nos ofrecen la oportunidad de hacerlo a través de una pantalla. Intenta interactuar por ese medio con otros, veras que hay una alta receptividad. Recuerda ser respetuoso y empático con las personas que deseas comenzar una interacción por redes.
Aprovecha la tecnología para hacer nuevos amigos o reconectar con algunas personas que llevas tiempo sin contactar.
Demuestra Interés en las Otras Personas.
Esta será la llave para construir relaciones interpersonales más exitosas. Puede ser difícil, y una técnica que te doy es preguntar y escuchar. Si no sabes que decir, comienza por preguntas básicas: la familia, los estudios, el trabajo. Interésate por la persona y por lo que hace con su vida y automáticamente habrá una ventana para interactuar de forma agradable.
Sabemos que ser más sociable sí es posible, solo es cuestión de una decisión muy personal, si ser asocial te trae problemas, tal vez sea necesario considerar tus opciones y trabajar en ellas. Un paso a la vez pero con constancia. Y tú, ¿Sabes si eres asocial? ¿Estás dispuesto a mejorar tu habilidad social? ¡Déjanos tus comentarios!
por Daniela Azuaje | Psicología
Soy de las que piensa que las habilidades de oratoria y hablar en público deberían impartirse desde muy temprana edad en el colegio, de esta manera aseguraríamos jóvenes y adultos capaces de sentirse cómodos frente a una audiencia. En muchas oportunidades a lo largo de nuestra vida, se nos van a presentar situaciones en las que tengamos que hablar en público, así que sigue leyendo que daré varios consejos para desarrollar esta valiosa habilidad.
Cómo Aprendí a Hablar en Público
Te cuento un poco mi experiencia hablando en público. Mi mamá tiene una ortografía maravillosa, de ella aprendí y heredé la pasión por escribir y redactar bien; por otra parte, mi papá es educador, así que crecí rodeada de libros, papeles y pare de contar. Un buen día, creo que yo tenía como 5 o 6 años, mi papá hizo un curso de dicción y oratoria, entonces yo lo veía practicar y él me invitaba a practicar con él. Confieso que me encantó y aunque lo veía como un juego, más adelante descubrí que eso de la oratoria y hablar en público se me daba de manera natural. Fueron incontables las obras de teatro en las que participé, la coral, el baile y muchas actividades que de una u otra forma fueron limando el miedo a exponerme frente a un público; pero lamentablemente para algunos de mis compañeros a lo largo de toda la primaria, secundaria, universidad e incluso en el área laboral; pararse a hablar frente a una audiencia era motivo de temor, ansiedad y rechazo. Tal vez el miedo a equivocarse o hacer el ridículo paralizaba a más de uno o tal vez el querer pasar desapercibido hacía que se quieran esconder.
En mi opinión, pararse frente a un público y decir lo que piensas tiene mucho que ver con ese deseo de resaltar y sobresalir, que para mí y para muchos como yo a los que les gusta resaltar, hablar en público sea pan comido. Pero ¿qué pasa cuando el solo hecho de pensar en exponerte ante algunas personas te hace sudar, sentir ansiedad, miedo y querer salir de allí a toda velocidad? Si perteneces a este último grupo de personas, ¡tranquilo! La oratoria como cualquier otra habilidad se puede desarrollar, ven y te digo cómo.
¿Qué es la oratoria?
Es el arte de comunicar de manera clara y objetiva un mensaje, una idea o incluso persuadir a un público. La finalidad última de la oratoria es transmitir el mensaje con gracia y elocuencia. No es de extrañar que la oratoria se originara en Grecia ya que fue cuna de grandes pensadores, políticos y filósofos, de hecho Demóstenes, importante político ateniense, fue considerado el mejor orador de la época.
Ahora bien, tal como lo mencioné, la habilidad de hablar en público se puede desarrollar, solo es cuestión de aplicar ciertos trucos y técnicas que te ayudarán mucho. Recuerda que un buen orador no nace, ¡se hace! Vamos al detalle.
Técnicas para hablar en público
Hablar en público es una habilidad que se puede aprender y mejorar continuamente. Desde mi punto de vista, hay 5 estrategias que te permitirán estar listo y enfrentar al público desde la perspectiva correcta. Hablar en público puede ser sencillo ¡Tú también puedes hacerlo!
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Prepárate.
Nada peor que demostrar falta de conocimiento sobre el tema. Será necesario que tengas claro el conocimiento sobre lo que vas a hablar, sobre todo para hacer énfasis en los puntos más relevantes y estar preparado en caso de posibles preguntas.
Investiga para ofrecerle al público la información que está buscando y poder mantener su atención. El conocimiento del tema a exponer es fundamental para hablar en público.
Visualiza.
Nuestro cerebro no distingue la diferencia entre visualizar con detalles y la realidad. Así que, visualízate con la mayor destreza, elocuencia y éxito en tu presentación. Recrea en tu mente el lugar, el público, cómo estás vestido, las palabras, visualiza todo con lujo de detalles. De alguna forma tu cerebro interpretará que ya la experiencia sucedió y adición es muy posible que se manifieste la situación exactamente como la visualizaste. Al utilizar esta técnica estás co-creando la situación y no serás un simple títere del “destino”.
Visualiza como le hablaras al público, como te desplazaras por el sitio, visualízate teniendo éxito frente al público al que te estas dirigiendo.
Autoconfianza.
Creer en ti mismo y en tus capacidades, te ayudará a sentir seguridad frente a la situación. Evita que tus propios juicios, la autocrítica, inseguridades y ansiedad te ganen la batalla incluso antes de comenzar. Por lo general, todas esas inseguridades tienen origen en el miedo, un miedo que solo existe en tu cabeza. Vamos, respira, relájate, toma un té de valeriana y confía en tus capacidades.
Rompe el Hielo.
Utilizar el humor, proporcionar un dato impactante o contar una anécdota divertida, generará interés en la audiencia además de amenizar el inicio de la charla. La empatía generará una conexión con tu público lo que te asegurará el éxito.
Para hablar en público de forma exitosa es necesario conectar con la audiencia, tener su atención y que se interesen en tu discurso.
Actitud Dinámica.
Para mí esta es una de las mejores técnicas. Nada peor que una persona plantada en el mismo sitio viendo al infinito o como un robot sin sentimientos. Recuerda que el 90% de la comunicación es no verbal; es decir, tiene que ver con tu lenguaje corporal. Así que párate derecho, levanta la cara y saca el pecho, haz notar tu presencia.
Otras formas de demostrar una actitud dinámica, será desplazarte por tu espacio, solo deberás hacerlo de vez en cuando y con calma. Utiliza las manos solo un poco, nada de gestos agresivos y evita esconderlas o llevarlas a los bolsillos. Trata de ver a todos, pasea la mirada por el público, hazlos sentir incluidos. Sé ameno, divertido y con actitud positiva, esto generará más receptividad.
Incluso para aquellos que disfrutamos de la atención, podemos sentir algo de ansiedad antes de una presentación importante lo que es completamente normal. Pero para mí el éxito radica en tu autoestima y la confianza que pongas en tus habilidades de comunicación. Puedes tener los mejores equipos audiovisuales y saber de memoria tu discurso, pero si no aplicas la conexión con el público, el trabajo realizado será simplemente un bien y no un ¡Wow! ¡Es la mejor presentación que he visto en mi vida!
Sinceramente espero que nuestras técnicas te ayuden a mejorar tus destrezas de comunicación, recuerda que el origen del éxito está en ti. ¡Saludos!
por Daniela Azuaje | Psicología
Mientras escribo este artículo, estoy debatiendo en mi mente si merendar una fruta o un dulce que me regalaron, ¡vaya decisión! Para alguien como yo, que soy amante de los dulces, pero que también sabe sobre los efectos del azúcar en el cuerpo, se trata de una decisión a base de fuerza de voluntad. De hecho, te confieso que con respecto al autocontrol y fuerza de voluntad, soy muy buena en algunas áreas pero en otras, reconozco que debo seguir trabajando en ellas para fortalecerlas.
Seguro te ha pasado como en el comercial de tv en donde aparece un pájaro carpintero picoteando tu cabeza y que te dice: ¡comienza la dieta! ¡Comienza la dieta! ¡Comienza la dieta! O ¡No lo llames! ¡No lo llames! ¡No lo llames! O ¡Deja de fumar! ¡Deja de fumar! ¡Deja de fumar! Si no te ha pasado, pues ¡eres mi héroe! Pero si por el contrario, estás como yo en esa batalla cerebro-corazón, hoy te invito a que conozcamos un poco sobre la fuerza de voluntad y apliquemos algunas técnicas de autocontrol.
¿Qué es la Fuerza de Voluntad?
Primero vamos a definir voluntad, palabra que proviene del latín y significa querer. Desde mi punto de vista, la voluntad es esa fuerza motriz alentada por la intención y ejecutada por la acción que nos lleva a cumplir nuestras metas. Ahora bien, ¿qué es la fuerza de voluntad? es cuando queremos y enfocamos toda nuestra energía para lograr un objetivo. El ideal de fuerza de voluntad, consiste en persistir a pesar de posibles obstáculos; sin embargo, la voluntad se encuentra en nuestra mente consciente y será nuestro poder de libre elección el que determine si se genera una acción para llevar a cabo nuestra fuerza de voluntad o no.
Yo y mi Fuerza de Voluntad: Mi Experiencia
¿Te parece conocida la expresión: “es que ______________ (rellena el espacio), es más fuerte que yo”? ¿Te ha pasado? Por ejemplo, en mi caso, durante mucho tiempo cedí ante las ganas de comer dulces, sentía que si no los comía me iba a dar algo. Recuerdo que hacía grandes compras de todo tipo de dulces: galletas, cereales, tortas, caramelos, chocolates y más, siempre tenía suficiente de todo en la despensa de mi casa, en la gaveta de mi escritorio de trabajo y en mi cartera personal. Aunque sabía que eso se interponía con el estilo de vida que quería tener, muchas veces, no me importó. Al final, satisfacía mi deseo, pero luego terminaba con remordimiento y frustración por no tener suficiente fuerza de voluntad para dejar los dulces y alcanzar mi ideal de una alimentación más sana.
Te confieso que hoy en día sigo trabajando en esto de dejar los dulces, ya no hago grandes compras ni los tengo cerca; sin embargo, cuando mi novio me regala un chocolate o se presenta una situación en donde están presentes los dulces, igual me los como y, aunque el remordimiento y frustración ya están fuera del panorama, se me hace necesario recordarme a mí misma los motivos por los cuales elegí dejar de comerlos a rienda suelta. Al principio mi mayor meta era dejar el mal hábito de comerlos todos los días y a cada rato; sin embargo, esto fue un trabajo de años, trabajo que sigo manteniendo y seguramente me toque hacerlo siempre. Yo veo la fuerza de voluntad como una elección. Una elección que hacemos de manera consciente a diario, es actuar en congruencia con lo que pensamos y hacemos.
Sé que ejercer la fuerza de voluntad es un trabajo de mantenimiento, enfoque y perseverancia; sin embargo, será necesario desarrollar ciertos hábitos conscientes que te ayuden a alcanzar tus objetivos y evitar flaquear ante eso que es “más fuerte que tú”. Hoy te voy a dar algunas estrategias y consejos para potenciar tu fuerza de voluntad. Presta atención.
Estrategias de Autocontrol y Desarrollo de la Fuerza de Voluntad
Se dice que la fuerza de voluntad, es como un hábito. Será necesario ejercer ciertas acciones a diario que refuercen la ejecución de ese hábito hasta que logres llevarlo del consciente al inconsciente y esté en ti de manera automática.
Voy a continuar con ejemplos de mi manía por los dulces… Resulta que me comí un chocolate el viernes a media mañana para recompensarme por haber pasado toda la semana sin comer dulces, pero en la tarde de ese mismo viernes, hubo un compartir en la oficina y obviamente había muchos dulces, inmediatamente mi mente dice: ¡Alto! Pero mi deseo de comerlos y de compartir también estaban presentes, entonces ¿Qué hacer? Decidí probar uno que otro dulce, los que más me provocaran y en pequeñas porciones. De esa manera, pude compartir con mis compañeros pero, a la vez, ejercí cierto autocontrol sobre mis ganas de desatarme a comer todos los dulces en la mesa. Sin embargo, ahí no terminó el autocontrol, los días siguientes seguí reforzando el hábito, para no recaer en el abismo del dulce descontrol. Ahora sí, vamos a estudiar algunas estrategias para desarrollar la fuerza de voluntad.
En una escala del 1 al 10:
¿Cómo calificas tu fuerza de voluntad actual? Yo me pongo 7.
¿De aquí a un año cuánto te gustaría ponerte de calificación? Me gustaría ponerme 9.
¿Y tú? ¿Cómo vas con tu calificación de Fuerza de Voluntad?
Entre las estrategias que más me han funcionado, puedo destacar 5. Con estas 5 estrategias he podido desarrollar mi fuerza de voluntad. Hoy quiero enseñártelas e invitarte a ponerlas en práctica.
Automotivación.
La automotivación está relacionada con sentir entusiasmo y darle un gran valor a esa meta que deseamos conseguir. Es tener presente las razones que nos impulsan a generar el cambio que queremos ver manifestado.
Ajusta tu sistema de creencias.
Dicen que si piensas que puedes ganar, ya la mitad del trabajo está hecho. Así que olvídate de pensamientos y creencias derrotistas. Si ajustas tu sistema de creencias en los siguientes aspectos, pues te aseguro el éxito en todo lo que te propongas: Positivismo, mentalidad de ganador, capacidad de alcanzar lo que te propongas y sobre todo, creer en ti y en la decisión que tomaste. Todas estas actitudes irremediablemente fortalecerán tu fuerza de voluntad.
Utiliza las afirmaciones positivas.
El 95% de nuestra vida se rige por el inconsciente, este se forma con base a experiencias vividas e instinto entre otras, entonces obviamente nuestra fuerza de voluntad se verá afectada por el inconsciente. La mejor manera que conozco para cambiar algunos patrones de creencias, se basa en hacer afirmaciones positivas a diario. Por ejemplo, en mi caso como yo quería dejar de comer tantos dulces, entonces comencé a afirmar todos los días esto: “Me amo, me acepto y me apruebo incondicionalmente. Elijo alimentos saludables para nutrir mi cuerpo”. De alguna manera eso ya está en mi subconsciente, cuando veo una nevera con refrescos o un mostrador con dulces varios, paso de largo. Ahora compro algo cuando deseo premiarme, soy capaz de controlar el impulso de comprar solo por el hecho de ser dulce.
Maneja la frustración.
El camino hacia el control de la fuerza de voluntad tiene altos y bajos, incluso habrá momentos en los que sientes que avanzas 3 pasos y luego retrocedes 5. Tranquilo lo importante será perseverar a pesar de las dificultades, manejar la frustración será clave para seguir avanzando y no abandonarlo todo a la primera dificultad.
Prémiate.
Será importante recompensarte por ir alcanzando las metas que te propusiste, nada como la satisfacción personal de alcanzar algo que te parecía difícil. Trabajar la auto-compensación fortalecerá tu desarrollo de la fuerza de voluntad.
¿Alguna vez has visto el programa de tv “Kilos mortales”? Para mí, son tan reveladoras las vivencias de esas personas, básicamente se debaten entre comer o morir. De continuar con sus malos hábitos alimenticios saben que morirán, incluso muchos de ellos no pueden hacer cosas tan básicas como caminar porque están postrados en una cama y dependen de otros para poder “vivir”. He visto como muchos han tenido la fuerza de voluntad para salir de una zona de confort oscura, abandonar malos hábitos y desarrollar nuevos y mejores hábitos. Es solo esa llama interna que se llama fuerza de voluntad y apoyada por acciones coherentes las que determinarán un cambio en ti.
Y tú, ¿Ya estás desarrollando una fuerza de voluntad exitosa? ¡Déjame tus comentarios! ¡Cuéntame tu experiencia!
por Daniela Azuaje | Psicología
Una relación de pareja es fundamentalmente cosa de dos, yo lo veo como un equipo en donde ambos se apoyan, se cuidan, se aman y por sobre todo, trabajan en conjunto para ganar! Sin embargo, para que una relación pueda funcionar a su máximo nivel, será necesario que ambos integrantes trabajen individualmente sus emociones alcanzando cierto grado de crecimiento personal. Solo de esta manera podrán atraer una pareja sana y por ende construir una relación de pareja sana.
Las relaciones de pareja son complejas y deben trabajarse cada día. Ambos miembros deben decidir cada día que quieren estar juntos y que harán todo lo posible para crecer en equipo y mejorar cada día. Si te estás preguntando ¿puedo mejorar mi relación de pareja? La respuesta es: ¡SI, siempre puedes! y hoy te enseño cómo hacerlo.
¿En Qué Consiste una Relación de Pareja Sana?
En una relación de pareja sana, predomina el amor y no el enamoramiento; es decir, una vez que se supera la etapa de enamoramiento, queda el sentimiento de amor verdadero en donde ambos tendrán el interés mutuo de trabajar y mantener ese sentimiento a diario. Se trata de conseguir el equilibrio, crear las reglas propias de la relación y respetarlas, se trata de elegir conscientemente ser feliz en la relación. Compartiré contigo algunos tips para mejorar tu relación de pareja y llevarla al siguiente nivel.
10 Tips para Construir una Relación de Pareja Sana
Teniendo claro que el amor es una construcción que requerirá de trabajo constante, acá les dejo una guía para que ambos comiencen la labor, ¡manos a la obra!
Hacerse Responsables.
Nada más y nada menos que de tus emociones. Trabajar en ti, en tu autoestima y crecimiento personal hará que las otras áreas de tu vida también crezcan y evolucionen contigo.
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Cuidar la Relación.
Será necesario atender todas las situaciones que se presenten y nunca dejar pasar un inconveniente, la idea será siempre resolverlos con la mejor actitud. Las relaciones no se construyen solas así que evita ignorar cualquier incidente.
Comunicación Asertiva.
Será clave para resolver las posibles diferencias que se presenten o incluso para tomar decisiones en conjunto que afecten o favorezcan la relación.
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Respeto.
Tanto el respeto así como la confianza no se exigen, tan solo se ganan. Estos se ganan o mejor dicho se construyen para generar un ambiente que favorezca a los dos. El respeto será uno de los pilares de la relación, es ese valor que refuerza el que cada uno se vea como un igual, es decir, que puedan caminar uno al lado del otro y de la mano.
Voto de Confianza.
Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, así que si no hay razones aparentes para desconfiar, evita hacerlo. Así como el respeto, la confianza es un valor que formará parte de los cimientos de la relación. Es esa sensación de que todo está bien porque te puedes apoyar en tu pareja.
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Tiempo Juntos.
Esforzarse por pasar tiempo de calidad juntos es primordial, sabemos que entre el trabajo, las responsabilidades y los hijos es complicado pasar tiempo juntos; sin embargo, no es la cantidad de tiempo sino la calidad. Procuren acordar pasar tiempo de calidad como pareja y a solas. Hagan una cita y cúmplanla. Esto reforzará los lazos afectivos y mantendrá la chispa viva.
Demostrar Afecto.
Las demostraciones de afecto además de ser muy bonitas y románticas, tienden a ponernos de buen humor. Eso nos indica que nuestra pareja siempre nos tiene presente y somos importantes. El afecto se puede demostrar de muchas maneras, con un simple mensaje a media tarde, con elogios, con abrazos, besos, su dulce favorito y más. Ambos deberán ser proactivos y dar demostraciones de amor.
Tener Espacio Individual.
Acuerden hacer actividades individuales que les den un tiempo a solas. Atender nuestras necesidades particulares son tan importantes como las de pareja. Este tiempo a solas además de satisfacernos, dará espacio para extrañar a la pareja y que los encuentros sean más cariñosos.
Cultiven la Amistad.
Nada mejor que contar con ese amigo al que le confiamos todo, de hecho, la amistad es requisito fundamental para que una relación de pareja sea exitosa. Las parejas que tienen una relación de amistad sólida se sentirán más a gusto el uno con el otro.
Apoya a tu pareja.
Escúchense mutuamente y apóyense. Este es uno de mis valores favoritos en la relación, nada como compartir con tu pareja tus logros o preocupaciones y que esa persona siempre esté allí para apoyarte incondicionalmente.
En mi caso particular, luego de muchas decepciones, corazón roto una y otra vez, abandonos, depresión he incluso ganas de mandarlo todo al infierno, fue que aprendí que para poder amar a otra persona, primero era necesario aprender a amarme a mí y luego de eso, sanar mi autoestima fue fundamental para que la próxima persona que llegara a mi vida, reflejara exactamente las partes ya sanadas.
Recuerdo que cuando estaba en mi proceso de crecimiento personal y aprendí a hacer solicitudes al universo, yo pedía: Dios, ayúdame a sanar, deseo una relación de pareja sana, estable, tranquila, libre de dramas, que realmente me ame, me respete a mí y a la relación. No sé cuántas veces lo pedí, imagino que fueron muchas, hasta que un buen día, eso fue exactamente lo que obtuve incluso me atrevo a decir que obtuve más. Desde mi creencia, en la medida que nos vamos auto-conociendo y trabajando en nosotros mismos, se abren las puertas a las mil una posibilidades.
Anímate a trabajar en ti y verás cómo tu relación de pareja también puede sanar. Espero que mis consejos sean de utilidad. ¡Saludos!
por Daniela Azuaje | Psicología
Los amigos son la familia que escogemos, es un vínculo de amor fraternal entre dos o más personas. El vínculo de amistad, aparecerá cuando compartimos ciertos valores similares con otra persona, tales como: confianza, generosidad, apoyo, honestidad y compromiso entre otros. En mi opinión, cuando sentimos esa afinidad con otra persona, es porque compartimos formas similares de ver la vida además de los valores. Es como ser cómplices en ¡casi todo!
Pero, ¿sientes que algo no está bien en tu relación de amistad? ¿Tu relación de amistad te demanda demasiado tiempo y atención? ¿Sientes que hay muchas discusiones? Puede ser que tengas una relación de amistad tóxica. Hoy vamos a descubrirlo.
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Tipos de Amistad
Comenzare por decirte que no todas las amistades son iguales. Somos humanos interactuando, los humanos somos complejos y nuestras relaciones también son muy complejas. Por eso, Existen diferentes tipos de amistad, vamos a estudiarlos:
- Amistad por placer. Tiende a aparecer cuando compartimos ciertas actividades afines como por ejemplo, hacer algún deporte, practicar alguna actividad recreacional, hacer algún curso o taller; de esta manera se van formando amistades que tienen una pasión en común; sin embargo, este tipo de amistad tiende a desvanecerse cuando la actividad culmina o nosotros vamos cambiando y evolucionando hacia otras áreas.
- Amistad por utilidad. Se genera cuando hay algún interés de por medio y la amistad se centra en recibir algún beneficio mutuo. Cuando una de las dos personas deja de ser útil para la otra, la amistad termina.
- Amistad verdadera. Este tipo de amistad fluye por sí sola y tiende a durar por el resto de nuestras vidas. En una amistad verdadera existe el crecimiento personal entre ambos, se compartirán las alegrías y se fortalecerá en las adversidades, siempre estarán allí para escucharte.
Te confieso que, aunque mis habilidades sociales se encuentran en niveles aceptables para mí, nunca he sido una persona de tener muchas amistades cercanas. Mi círculo de amistades es bastante reducido, si acaso tendré unas siete personas en las que confío plenamente, algunas están acá conmigo y otras se encuentran en otros países; sin embargo, aunque la distancia esté de por medio, la afinidad sigue estando presente.
Ahora bien, qué pasa cuando una amistad se vuelve conflictiva y en vez de traernos ese apoyo y afinidad que tanto valoramos, en realidad ¿nos trae problemas? Hoy hablaremos un poco sobre las amistades tóxicas y cómo identificarlas.
¿Qué es una amistad tóxica?
En las relaciones humanas, la ley del espejo está a la orden del día y prometo dedicar un artículo sobre esta ley para explicarte los detalles; sin embargo, básicamente esto consiste en mostrarnos aspectos no sanados de nuestras emociones, no me cansaré nunca de decir, que todo comienza y termina en ti; así que si estás experimentando una relación de amistad tóxica, lo más probable es que lo tóxico sea una parte de ti de la que no estás consciente y esta amistad solo viene a mostrártelo.
Una amistad tóxica es una forma de relacionarse con componentes inadecuados e implica un vínculo destructivo. Por lo general en una relación de amistad entre dos tóxicos, siempre habrá uno activo y otro pasivo, siendo este último de baja autoestima. Lo importante, será reconocer si se está en este tipo de relación y cuáles son las señales para identificarla. ¡Acá te dejo las pistas!
Señales de una Amistad Tóxica
Recuerda que hay diferentes tipos de amistad, que las relaciones son complejas y que los humanos reflejamos nuestros propios sentimientos en nuestras relaciones más cercanas. Sin embargo, una amistad debe aportarnos cosas buenas: apoyo, compañerismo y risas. Si tu relación de amistad te está aportando cosas negativas, quizás estés frente a una amistad tóxica. Para descubrirlo, estas son las principales señales:
Te desvaloriza frecuentemente.
Tiene la tendencia a disminuirte, a señalar constantemente tus inseguridades, sacará a relucir tus “defectos” sobrepasando los límites o haciéndolo deliberadamente para generar en ti incomodidad.
No te aceptan.
Cuando las críticas y juicios de valor sobre tu personalidad o tu físico son el pan nuestro de cada día. Por lo general esto lo hace el tóxico activo para sentirse superior a ti.
Todo se torna negativo.
Hay personas que enfocan sus pensamientos, palabras y acciones en la queja, el chisme, la intriga, lamentos y se victimizan por todo. Son una especie de nube gris ambulante. Por lo general te dejan exhausto emocionalmente, además terminas sintiéndote desgastado y triste.
No hay reciprocidad.
Existe un desbalance entre lo que se da y se recibe, por lo general siempre hay alguien que constantemente da, bien sea atención, apoyo, soporte, entre otros y el otro solo recibe.
El interesado.
Este es uno de los peores, solo aparece cuando necesita algo de ti y una vez que lo obtiene se va. En este caso trataremos de alejarnos de este tipo de amigos ya que no nos suman a nuestro bienestar.
No puedes confiar en esa persona.
Sobre todo si se trata de intimidades, has descubierto en reiteradas ocasiones que esa persona divulga aquello que le confiaste en secreto o peor aún que utiliza eso que le confiaste para chantajearte emocionalmente.
No respetan tu círculo familiar.
Sabemos que nuestra familia es sagrada aunque no perfecta y puede pasar que tu amigo tóxico se valga de esto para señalar, juzgar y criticar nuestro entorno, básicamente sobrepasará los límites de la relación de amistad para inmiscuirse en otras áreas de tu vida.
Entonces, una amistad tóxica destruirá más de lo que puede construir, Tal vez haya algo de afinidad; sin embargo, la forma en cómo se lleva la relación termina siendo conflictiva para ambos. Recuerda la ley del espejo, si deseas evitar este tipo de relación ya sabes lo que hay que hacer: crecer personalmente, hacernos conscientes de nuestras emociones, priorizar nuestro bienestar y elegir muy bien a nuestras amistades. Y tú, ¿has tenido amistades tóxicas?
por Daniela Azuaje | Psicología
Si estás leyendo esto, es porque seguramente ya sabes que algo no anda del todo bien con tu relación de pareja y, te entiendo… Recuerdo la primera vez que fui a terapia, ya había hecho una lista mental de todo lo que me molestaba de mi pareja en ese entonces e incluso ya tenía preparados todos los argumentos para demostrar con hechos, que él era el malo de la historia y que la relación era una porquería por su culpa.
Luego de decirle a la psicólogo todo lo que estaba pasándome, ella muy calmada comenzó a preguntar sobre mí, cómo había sido mi infancia, cómo fueron papá y mamá en casa, a qué me dedicaba y así. Yo estaba desesperada, deprimida y necesitaba urgentemente una solución, no entendía el porqué de tantas preguntas que no venían al caso. Entonces, ya casi al final de la terapia, ella me dice: “De tarea vas a hacer esto, aquello y lo otro; en adición, vas a investigar sobre la ley del espejo y cómo se aplica a las relaciones de pareja. Esto lo vamos a hablar dentro de 15 días en tu próxima consulta”. Salí de allí con más dudas de las que llegué, pero, paso a paso, fui descubriendo que todo tiene una razón de ser.
¿Sería yo un caso de amor tóxico? ¿Podría ser yo parte de una relación toxica? ¿Era mi novio un toxico? ¿Era yo la toxica? ¿Seríamos los dos una pareja toxica? Si te estás haciendo todas estas preguntas, te invito a descubrirlo todo en este artículo. Te cuento mi experiencia y te ayudo a descubrir si tú estás dentro de una relación toxica.
La Pareja es Nuestro Espejo
Primera ley del espejo: “Todo lo que me molesta del otro me pertenece”
Ahora bien, para el caso de la pareja, ellos vienen a reflejar aspectos propios que jamás pensaríamos que nos pertenecen e incluso, nosotros venimos a reflejar los aspectos negativos que nuestra pareja no admite como propios. Así que si piensas que tienes una pareja o estás en una relación tóxica, lo más probable es que lo tóxico sean los aspectos emocionales no sanados en ti. Tu pareja, simplemente, vino a mostrártelos.
Tú me dirás, Daniela, ¡estás loca! ¡Cómo se te ocurre decir que lo que yo más detesto de mi pareja lo tengo yo! ¡Yo soy incapaz de hacer tal o cual cosa! Aquí es dónde está el reto, el autoconocimiento y autobservación serán claves para sacar a flote las partes oscuras. Esta ley no es literal; es decir, que si tu pareja es desordenada con su ropa, tú vayas a ser desordenada con tu ropa también. Por lo general, eso que nos molesta está en un área personal de nuestra vida de la cual no sabemos que existe. Tal vez el desorden de tu pareja viene a reflejar la falta de orden en tu mente para expresar ideas, por ejemplo.
Te doy otro ejemplo, Yo detestaba que mi expareja me dijera mentiras, lo peor es que muchas veces descubría la mentira, se las demostraba y aun así seguía defendiendo su posición, nunca reconocía que había mentido. Entonces, yo pensaba, es imposible que yo sea una mentirosa también si el valor que yo más atesoro es la honestidad. Pero resulta, que haciendo introspección, descubrí que siempre me mentía a mí misma con respecto a dejar de comer azúcar, era una promesa que nunca cumplía. Todas las semanas me decía, hoy sí empiezo a dejar de comer dulces, pero a los tres días la promesa quedaba en nada. Así fue como descubrí que yo también era una mentirosa y para colmo de males lo era conmigo misma. Ahora, ¿sí lo ves?
Ahora bien, ya sabes sobre la ley del espejo, vas a tenerla presente mientras definimos qué es una relación tóxica. ¡Toma nota!
Qué es una Relación Tóxica
Una relación tóxica es en donde una persona o ambos se ven sometidos a situaciones de estrés emocional, ambos son infelices, se hayan sofocados en peleas constantes, es una especie de contaminación que te roba las energías; sin embargo, ambos se ven atrapados en ese círculo vicioso sin saber cómo salir de allí. Desde mi punto de vista, estar en una relación consiste en acompañarse, apoyarse y amarse mutuamente. Una relación es para sentir felicidad de lo contrario no tiene sentido. Dicho esto, vamos a identificar las señales de una relación tóxica.
Señales de una Relación Tóxica
Algo en lo más profundo de tu ser te dijo que las cosas no van bien, en caso de no saber con certeza qué es lo que va mal, te dejo las señales que identifican una relación tóxica:
- Han pasado de peleas a conflictos y discusiones acaloradas.
- Has dejado de ser tú mismo, has perdido motivación.
- No te sientes querido.
- A pesar de estar con esa persona, te sientes solo.
- Te desvalorizan o se desvalorizan mutuamente.
- Sientes que algo no anda bien.
- La vida íntima o sexual no es satisfactoria.
Círculo Vicioso de una Relación Tóxica
Muchas veces nos podemos ver atrapados en relaciones tóxicas sin saber cómo salir de allí, seguramente los factores que estén influyendo en ese círculo vicioso sean los siguientes:
- Apegos, dependencia emocional. Más allá de sentir amor, puedes sentir que dependes del otro para poder ser.
- Baja autoestima. Tienes la sensación de que nadie más te querrá.
- Miedo a la soledad o a quedarte sin pareja.
Si ya identificaste varias señales de toxicidad en tu relación de pareja y en adición también identificaste que posees alguno de los factores que te mantienen en el círculo vicioso, creo que sabes lo que te voy a decir.
Será necesario que trabajes en ti. Este tipo de trabajo es tan profundo que va a ser necesaria la ayuda de un especialista en el área, bien sea un psicólogo, coach, terapeuta o lo que sientas que te puede ayudar a identificar esas áreas oscuras de tu personalidad que tu pareja te está reflejando. Solo así podrás sanar y evitar repetir los mismos patrones de conducta que te llevaron a esa situación.
Recuerda que un loco no sabe que está loco y por eso no busca ayuda. Un terapeuta o psicólogo solo te dará las herramientas necesarias para que tú mismo hagas el trabajo. Hacer terapia es una de las mejores cosas que me ha pasado y con este escrito solo intento ayudar a que se prenda tu bombillo interno para salir adelante. ¡Saludos!